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Come on feel the ILLINOISE!
Ya está decidido. Me voy a Chicago. Todo julio. OMG.
I'm willing and ready to go
Ya han salido las prácticas de verano de mi facultad. La competencia es feroz, pero si os pensáis que me voy a quedar sentado lamentándome que no soy el más apropiado para las siguientes destinaciones vais listos porque I don't know where I'm heading, but I'm willing and ready to go:
Chicago
Es puro USA. Es una ciudad supernegra y eso me encanta, porque me bajaría del avión moviendo el dedo como la negra que soy. Forma parte de uno de los estados más cools ever: Illinois, al que mi segundo marido Sufjan Stevens le dedicó un álbum. Vio nacer a Obama y a Philip K. Dick (aunque también a Anastacia y a R. Kelly). Y porque la imagen que acompaña el texto me da unas ganas tremendas de plantarme allí.
Tokyo
Porque da igual donde vaya, lo que haga y lo que deje de hacer, porque en septiembre de 2007 I left my heart in Tokyo. And I'm taking it back. Volver es algo imperativo, así que hacerlo trabajando sería mucho mejor. La tienda de Square Enix quedaría totalmente desvalijada y volvería más pobre que Sarah Montiel, pero me da igual.
We could leave this place and fly far away
A veces las circunstancias me pueden. Es mi propia guerra interior. Los que me conocen saben que entusiasmo es una palabra que nunca falta en mi vocabulario ni en mi cara. No me gusta cabrearme, no me gusta estar de mal rollo, no me gusta pasarlo mal ni ver a nadie pasarlo mal. Es puro egoísmo, ojo. La vida es muy corta y me cuesta encontrar tiempo en mi agenda para amargarme o estar de morros.
Ayer pasó algo en el curro. Como siempre, algo de culpa tengo de que cierta tarea haya salido mal, pero también hay que valorar que mis conocimientos sobre empresas de alcantarillado pues como que es un poco limitado, y nadie me ha proporcionado los materiales para aprenderlo.
Lo analizo (que eso sí, cabrearme no, pero a todo le miro las 4 patas) y me doy cuenta que no hay buenas formas de meter una bronca ni buenas formas de reaccionar.
Si metes una bronca de buen rollo puedes parecer pedante, desagradable, incluso mostrar un atisbo de burla y supremacía sobre el subordinado. En cambio, si eres borde, se supone que tiene más efecto, pero sólo con aquellos más dóciles que sólo responden antes ostias y más ostias.
Si eres el que recibe pero bien, puedes actuar de dos maneras: negándolo todo y haciéndote el chulo, craso error, porque si te has equivocado se verá, o aceptándolo, pero quedas como un mindundi que no sabe hacer nada. Es decir, no existe un mundo en el que puedas ser una persona normal, con sus errores, capaz de aceptar que si se le enseña bien y con tiempo, puede hacer un buen trabajo.
Nadie me cuestionó cuando ayudé a dar visibilidad a un proyecto de promoción que incluía música y videojuegos, nadie puso en duda mis conocimientos en la materia ni mi selección impecable de blogs, foros y espacios sociales. Pero tampoco nadie me felicitó. No sea que me acostumbre.
Pero para dar ostias sí, así es como se aprende. Almenos eso me cuentan mis padres que sucedía back in the past. Pero, oh wait, estamos en 2010.
Me encanta escribir este texto en el calor del momento, porque mañana, osea, ahora, cuando esto aparezca ante vuestros ojos, me avergonzaré de ello y no podría escribir con esta rabia desmesurada que tan buenos (y malos) pero viscerales resultados da.
Mi curro es una montaña rusa. Hoy estás en un proyecto largo, en el que disfruto como nunca, con redes sociales, análisis, informes chulos, y otros es la mierda del año, con introducciones de datos de un día para el otro que están mal, fichas sin lógica, programas que fallan y sí, mis errores también, no seamos hipócritas.
Este verano me quiero ir de prácticas. No sé dónde. Bueno, sí lo sé, pero no sé si lo ofertaran, así que me lo guardo para no ilusionarme. Pero irme implicaría dejar el curro. Y tal como está el panorama me jode. Porque cuando estoy bien es genial, pero cuando todo va mal es un rollazo. No es por la crisis, porque mi ámbito es el que menos nota la crisis, curro siempre hay, mejor o peor, pero siempre hay.
En fin, que estoy harto de analizar todos los posibles escenarios y no encontrar una situación perfecta en la que reaccionar bien. De llevarme siempre la bronca por ser el último escalafón, el que tiene una carrera y en un año dos, el que cobra menos dinero pero el que cobra más ostias.
Así que me apetece volar. Y si este verano me sirve de carrerilla, mejor que mejor.
I'm gonna work my way out os this town.










